Entre calles de piedra y plazas llenas de vida, Pontevedra guarda la memoria de siglos. Fue puerto, fue lugar de paso de peregrinos, fue tierra de escritores y, cuanta la leyenda, fue cuna de Cristóbal Colón. Visitarla no es solo recorrer un casco histórico: es sumergirse en la historia.
El hecho de que sea completamente peatonal hace que el paseo sea muy agradable, sin el ruido y el tráfico y su profundo vínculo con el Camino Portugués a Santiago.
Aparca gratis al otro lado del río, concretamente en el Pazo de la Cultura. A unos quince minutos a pie del centro, tiene un aparcamiento enorme y completamente gratuito
1. La Iglesia de la Virgen Peregrina: corazón espiritual del Camino Portugués
La jornada comienza en el templo más simbólico de la ciudad: la Iglesia de la Virgen Peregrina, construida en el siglo XVIII y declarada monumento histórico-artístico.
No es casual que tenga forma de concha de vieira: estamos ante un homenaje a los peregrinos del Camino Portugués, que atraviesan Pontevedra rumbo a Santiago. Su planta elíptica, inspirada en la vieira, y su cúpula rematada con una linterna, hacen de este santuario uno de los más originales de Galicia.
Algunas guías recomiendan subir a torre, nosotros cuando estuvimos solamente están la mitad de los escalones y no puedes acceder a las vistas exteriores.
2. Loro Ravachol: Se encuentra en la Plaza de la Peregrina y se hizo famoso en toda la ciudad por su fuerte personalidad, su vocabulario satírico y como vigilante de la botica que avisaba al farmacéutico de los clientes. Murió en 1913 causando mucha tristeza en la ciudad, recreando su fallecimiento al cerrar las fiestas del carnaval.
3. Plaza de la Herrería y convento de San Francisco: un centro con historia. Frente a la iglesia se abre la Plaza de la Herrería, uno de los espacios más amplios y transitados del centro histórico. Su nombre proviene de los antiguos herreros que aquí tenían sus talleres. Hoy, en cambio, el sonido de martillos ha sido reemplazado por el bullicio de terrazas y cafeterías.
En uno de sus extremos se alza el convento franciscano de San Francisco, con un imponente rosetón gótico. La leyenda local dice que el propio San Francisco de Asís fundó este convento durante su peregrinación a Compostela en el siglo XIII. ¿Mito piadoso o realidad? En Galicia, como siempre, la frontera entre historia y leyenda es porosa.
4. Plazas con alma: Leña, Verdura y Méndez Núñez
Desde la Herrería, basta con perderse en las calles para encontrar un rosario de plazas pequeñas, íntimas, llenas de encanto. La Plaza de la Leña, con su cruceiro central y casas blasonadas, recuerda su pasado como mercado de leña. Hoy es uno de los rincones más fotografiados de la ciudad.
Hay una placa en el suelo en homenaje a Alfonso Daniel Rodríguez Castelao, considerado el padre del nacionalismo gallego y uno de los mayores literatos y dibujantes de la cultura de Galicia con la frase «Nós temos fe no noso pobo e moi logo o noso pobo terá fe en nós.» (Nosotros tenemos fe en nuestro pueblo y muy pronto nuestro pueblo tendrá fe en nosotros).
Los cruceiros son columnas de piedra rematadas con una cruz, normalmente ubicadas en lugares simbólicos: encrucijadas de caminos, plazas, atrios de iglesias o cementerios. Se cree que surgieron en la Edad Media como expresión de fe, pero también como protección espiritual. Algunos estudiosos ven en ellos una cristianización de antiguos altares paganos celtas situados en cruces de caminos.
La cercana Plaza de la Verdura mantiene su aire popular, aunque en sus soportales se esconda una joya literaria: una antigua farmacia que inspiró escenas de la serie Los gozos y las sombras, inspirada en la gran trilogía gallega de Gonzalo Torrente Ballester. Su interior conserva ese aire de botica del siglo XIX
Y en la Plaza Méndez Núñez, bajo la sombra de los árboles, descansa la estatua de Valle-Inclán. Fue en Pontevedra donde el autor vivió algunos de sus años más intensos, y dicen que por estas calles imaginó a su célebre personaje Max Estrella. Si observas con detenimiento, podrás ver que le falta un brazo.
5. Real Basílica de Santa María la Mayor: arte marinero en piedra
Siguiendo la calle Isabel II se llega a la Real Basílica de Santa María la Mayor, construida en el siglo XVI por el Gremio de Mareantes, reflejo del poder naval y comercial de Pontevedra en su época dorada.
Su fachada plateresca es un tapiz de piedra donde cada figura, cada adorno tiene su significado. Observa bien: verás santos, barcos, monstruos marinos e incluso lo que algunos creen que es un retrato de Cristóbal Colón.
6. Ruinas de Santo Domingo y la Praza da Pedreira
Muy cerca, las Ruinas del Convento de Santo Domingo conservan en pie sus arcos góticos, abiertos al cielo como un eco de lo que fue. No es solo un rincón fotogénico: es el corazón del Museo de Pontevedra, una de las instituciones culturales más completas de Galicia.
Junto a ellas se extiende la Praza da Pedreira, donde antiguamente se almacenaban bloques de piedra para las construcciones. Hoy es un lugar tranquilo, de bancos y sombra, ideal para sentarse y observar cómo respira la ciudad.
7. El río Lérez y la Praza das Cinco Rías
Para terminar el día, nada como pasear junto al río Lérez. Desde el puente do Burgo hasta la Praza das Cinco Rías, el paseo fluvial es un respiro verde, con esculturas, fuentes y vistas al casco antiguo.
Aquí aparece de nuevo Valle-Inclán, en una escultura caminante que parece decirnos: “Sigue, aún no termina el viaje”.
8. ¿Colón gallego? La sorprendente teoría de Pontevedra
¿Y si Cristóbal Colón no fuera genovés, sino gallego? Algunos historiadores sostienen que el navegante nació en Poio, justo al otro lado del río Lérez, y que su verdadero nombre era Pedro Álvarez de Soutomaior, noble rebelde reconvertido en explorador, que se vio obligado a fingir su muerte y cambiar de identidad después de tener un desencuentro con los reyes Católicos.
La teoría no es solo folclore. Se apoya en varios puntos:
En Pontevedra existía una familia Colón, documentada en el siglo XV. Muchos nombres que Colón dio a los nuevos territorios (San Salvador, Xallas, Punta Lanzada) coinciden con topónimos gallegos cercanos a Pontevedra.Y sobre todo: la carabela Santa María, la más grande de las tres, fue construida aquí, en los astilleros de A Moureira, el antiguo barrio marinero.
¿Es verdad? ¿Es leyenda? Da igual. En Pontevedra, ambas cosas se abrazan. Y, a nuestro parecer, tiene cierto encanto pasear por sus calles pensando que, quizás, el propio Colón las recorrió.
Si buscas una vista panorámica de la ciudad de Pontevedra, estos son algunos de los mejores miradores:
*Mirador de A Caeira: situado en el municipio vecino de Poio, ofrece una de las vistas clásicas del casco urbano de Pontevedra y de sus puentes. El río Lérez y la ría.
*Y el mirador de A Fracha: nada accesible y para nuestro gusto peor que el de A Caseira, cuenta con varios puntos de observación y rutas de senderismo.
Para COMER en Pontevedra hay en el casco antiguo muchos restaurantes pequeñitos, todos muy similares con platos típicos gallegos con muy buena calidad y precio, nosotros estuvimos en “La Espuela”.
BUEN VIAJE!!!